Entradas

Sobreviviente

Imagen
Despertar fue siempre la parte más difícil del día. Las horas que pasan entre el momento en que llego a la estación y el momento en que realmente puedo utilizar el tren son siempre las más largas. La gente nunca llega a la misma hora que yo, y casi nadie aborda el tren a primera hora del día. La gente suele despertarse en tiempo, o un poco más tarde de lo que les permite su horario. Ni siquiera la persona más nerviosa comprendería mi ansiedad, mi terror a llegar tarde. ¿Recogiste a Juan de la escuela, verdad? Un dato curioso: todos los periódicos de aquella semana tenían mi nombre. Por siete largos días fui el padre más famoso de la ciudad. Siete días de fama. Después caí en el olvido, tal y como se olvida a la serie que ya pasó de moda, o a la celebridad que se ha derrumbado sobre sí misma. Ella no olvidó, por supuesto; ni ella ni ninguno de sus conocidos después de la soga colgada en el techo. La casa está muy silenciosa sin los llantos de mi esposa. - ¿Cuándo fue la...

El último hogar

Imagen
La mujer de cabellos grises abre sus largos y huesudos brazos hacia la oscuridad. No tiene ojos ni cuencas, nada más que piel lisa, y sin embargo puede ver más que cualquier a que se jacte de poder mirar. Sus largos cabellos son como un manto, y cubren el lago de peces muertos. Su voz profunda es como un sueño, un sueño profundo y sin final.  El sol brilla, brilla y brilla, y sin embargo su luz es distinta. Su luz es distinta a la luz de la luna que abre los secretos del mundo en la noche. Las cigarras cantan su extraña melodía, mientras las hojas caen y las flores se marchitan para volver a nacer de sus tiernas semillas. Un perro ladra a lo lejos, y un niño ríe. El río corre, en calma. La luz del sol ya no brilla, ya no brilla más. Una oscura y pesada nube cubre el cielo cual oleaje, y los truenos que retumban avisan la llegada de cierta deidad. Los árboles susurran, asustados, intentan correr a esconderse, mas sus raíces los tienen presos en el duro suelo. El perro ladr...

Alma

Imagen
¿Qué debería hacer?  El aroma en el aire me es familiar, es el mar. El mar infinito, salvaje, hiriente, pero a la vez acogedor. La brisa tira de mis largos cabellos, haciéndolos bailar en las alturas.  ¿Por qué estoy aquí?  Quizá haya una razón en específico por la que he nacido, todos debemos de tener alguna especie de misión en esta vida. ¿No es verdad?  Tomo un pequeño trozo de cristal del suelo. Mi mano roza otras cosas, una concha vacía, un trozo de madera, y una botella con un mensaje dentro. Sin embargo, lo que escojo es el cristal. Lo levanto de entre la arena y lo miro con curiosidad. Parece brillar débilmente, como la diminuta luz de una vela a punto de extinguirse.  - Ayuda... Ayuda... - una voz susurra en la oscuridad.  - ¿Quién es? - digo, asustada. Giro alrededor atisbando entre las tinieblas, pero no puedo ver nada - ¿Cómo puedo ayudarte?  - Ayuda... Ayuda... Ayuda... - las voces se multiplican a mi alred...

Al respirar

Imagen
Esperaba por ti mientras veía la lluvia,  esperaba por ti  mientras dormía al sol; siempre esperé por ti,  mi amor; y hoy  he dejado de esperar.  He dejado las suaves brisas atrás para dar paso a la cruenta tempestad: su lluvia que hunde torres, su viento que azota montañas. Ven, sígueme, visitemos estos viejos bosques, caminemos entre los gigantes,  ["Caminad"] y veamos cómo se detienen  jamás. Sembraré un espejo, un lago de aguas profundas en el que podré verte cada noche; y así, como te vi por primera vez aquel día, siempre, siempre, te recordaré.

La Espera

Imagen
Mientras las rosas morían en el jarrón de jade de la entrada del consultorio del doctor, la mujer cantaba. No sé qué mujer era, pero su voz tenía ese sonido característico de las bocinas de primera calidad o de la presencia real de una cantante, por lo que me estaba provocando bastante curiosidad. En un momento dado la mujer paró de cantar. En los intervalos de silencio, entre los aplausos que me indicaron lo artificial de la música, el ruido de la avenida más allá de las ventanas se coló hacia el interior. "...Hidalgos saltando en el tremendum..." la voz desconocida de una persona extraña sembró en mi oído palabras forasteras a mi entendimiento. ¿Qué demonios eran esos hidalgos, y qué hacían saltando sobre lo que sea a lo que se refiera el "tremendum"? Creo que las personas se pierden de vista en las realidades en que caminan. La mujer volvió a empezar a cantar. Ella parecía ser la única que tenía muy claro lo que estaba pasando, y cumplía con su papel a la ...

Cerillos

Imagen
- Es bulimia.  - ¿Disculpe?  - Es bulimia. Su hija tiene bulimia. Ha mentido sobre su dolor de estómago.  - Esa mocosa... haciéndome gastar dinero inútilmente, ya verá. Dos cerillos se encendieron en la oscuridad, y las demacradas caras de profundas ojeras que alumbraron parecían tener mil años, aunque en realidad contaran con menos de dieciocho. No es fácil distinguir quién es la chica y quién es el chico de los dos. ¿Acaso sean dos chicas, o dos chicos? A quién le importa... - Mi cerillo ha ganado. - una sonrisa cruel y triunfante frunce los delgados labios de la persona a la derecha, mientras la de la izquierda queda sumida en la tiniebla, pues su cerillo se ha apagado. Su voz es menos que un susurro. Al instante siguiente, ese cerillo también es historia. Entonces reina el silencio, y todo cesa.

El Ano

Imagen
¡GRAN INNOVACIÓN EN EL MERCADO DEL ARTE! EUREKA, EUREKA LO HEMOS ENCONTRADO, AL FIN, LA FORMA DEFINITIVA EN LA QUE PODEMOS COMPRENDER CUALQUIER FORMA DE EXPRESIÓN HUMANA SE TRATA DE: EL ANO - Sara, cariño, ¿esto es de uno de tus alumnos, me imagino? - el cartel que Grisha sostenía ante sí temblaba por el párkinson, y estaba tan lleno de tonos fosforescentes que parecía alguna especie de mapa de Las Vegas, o de Tokio, sólo basado en los colores de los anuncios luminosos. - Oh, ¿qué es ese tono jovencito? ¿Acaso insinúas que mis alumnos no dan para más? - una sonrisa ladina asomó a los delgados labios de la vieja maestra. Se levantó de entre las cajas que había estado ordenando, y se acercó a su esposo.  Tras tomarlo con cuidado y acercarlo a su rostro polvoriento, una sonrisa triste asomó a sus ojos cansados. Miró una, dos veces, hasta tres toda la superficie, estudiándola con cuidado. Después negó con la cabeza, y mirando de nuevo hacia lo que tenía que h...