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Nosotros, dueños de ciudades

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Las horas pasan, y seguimos aquí. Estamos en el cielo, estamos en la tierra, estamos a derecha e izquierda, delante y detrás, arriba y abajo. El aire se enriquece de toxinas y sustancias nocivas mientras respiramos, los animales nos asimilan como un peligro más de la vida salvaje y mientras los pájaros cantan nosotros también entonamos una canción. Una melodía sin ritmo, sin tono, sin armonía o composición alguna, una canción vacía y hermosa, llena de rugidos de motor, llantas contra el pavimento y el lamento de los cláxones. Estamos en el hogar, estamos en la oficina, estamos en la escuela y en el cine, en la iglesia y en el bar, en el teatro y en el cabaret. Los años pasan, y seguimos aquí.  Coches, autos, automóviles, vehículos, trocas, carros, carcasas, bochos, tsurus, jetas, yetas, camiones, camionetas, limusinas, limos, motos, motonetas, mercedes, deportivos, descapotables, carrozas, chatarras, convertibles, eléctricos, automáticos, estándar, chevis, cheyenes, jul...

Virus of the Butterfly

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I feel like I'm fading, like an old painting hanging on the wall at a forgotten corner of a lonely hall, the paint slowly starts to blur as time passes in a hurr and the gray fills every inch until there's nothing there to pinch and has fade away all the caring. I feel like a ghost wandering alone through the desertic rooms of a decrepit home, an ancient manor which breaths no more for death has left her with no core and now the rooms once filled with joy hold but silence and deploy and even that poor lonely ghost starts disappearing, forgetting most. Walking in the darkness the sleepwalker sings a song with no meaning or feelings alive and it feels like the Void is the one who guides as the body once Him no longer is mine. Text and image by Viento Nocturno

Una vida sin amor

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No hay perdón en la lluvia que cae sobre la ciudad. El alma del río que jugaba ya no se escucha más. ¿Quién soy yo para escoger una vida sin amor? Cuando el cielo al fin me encuentre muy lejos estará mi voz. Navegando por las aguas de río entre la niebla está Katyusha, quien espera a la Luna para dormir  y soñar con una diosa que toca el arpa dormida. No hay perdón para el poeta que no explora su dolor. Texto e imagen de Viento Nocturno

Macarrones

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La crema resbaló por la comisura de sus labios y cayó sobre el plato. La miré expectante. Ella hizo una mueca y se limpió con la servilleta mientras rebuscaba algo en su bolsillo. Encontró su teléfono y respondió una llamada.  - Ajá, sí. Ajá... Sí, sí, sí. Perfecto, te llamo más tarde. - colgó y observó con cuidado los apuntes que había hecho en su pequeña libreta - Lo siento, pero tus macarrones no son lo que estamos buscando. No es que no estén ricos, pero... ¿cómo decirlo? Son demasiado simples, no son más que unos macarrones. Nuestros clientes vienen aquí en busca de más que eso, vienen buscando algo nuevo, ¿entiendes? Innovador.  - Lo entiendo. - comencé a recoger mis cosas.  - Perfecto, me alegro de haberlos probado sin embargo ¿eh? Están muy bien hechos. Bueno, fue un placer hablar contigo, espero tengas un muy buen día. ¿El siguiente? Pase por favor. Ah Ernesto, ¿de nuevo por aquí? ¿Qué me traes esta vez?  Mientras salía entró otro hombre...

Invisible

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- Al caer la noche un gran secreto será revelado. - eso me dijo el fantasma, y luego se fue. Yo no comprendía nada. ¿Por qué el fantasma de mi padre me visitaba, bañado en esa extraña luz verde? Era la misma luz bajo la cual lo encontraron muerto en la fábrica en la  que trabajaba. Era un contador, y como tal no estaba expuesto a demasiados peligros. Pero esa fábrica era realmente muy peligrosa.  - Mi padre vino esta mañana. - el techo estaba bastante despejado, un único foco colgando sobre el centro de la cocina. Así que no fue ningún problema caminar por su suave superficie de yeso.  - Tu padre está muerto. - dijo mi madre con voz tensa mientras metía la cena en el horno, lavaba los trastes, atendía el teléfono y vigilaba un pozole que le habían encargado esa tarde para una fiesta, todo a la vez. Noté que tenía ojeras, que sus manos temblaban bajo los guantes y que su cabello ralo y delgado enmarcaba unas mejillas hundidas y enfermizas. Iba a contestarle...

Sobreviviente

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Despertar fue siempre la parte más difícil del día. Las horas que pasan entre el momento en que llego a la estación y el momento en que realmente puedo utilizar el tren son siempre las más largas. La gente nunca llega a la misma hora que yo, y casi nadie aborda el tren a primera hora del día. La gente suele despertarse en tiempo, o un poco más tarde de lo que les permite su horario. Ni siquiera la persona más nerviosa comprendería mi ansiedad, mi terror a llegar tarde. ¿Recogiste a Juan de la escuela, verdad? Un dato curioso: todos los periódicos de aquella semana tenían mi nombre. Por siete largos días fui el padre más famoso de la ciudad. Siete días de fama. Después caí en el olvido, tal y como se olvida a la serie que ya pasó de moda, o a la celebridad que se ha derrumbado sobre sí misma. Ella no olvidó, por supuesto; ni ella ni ninguno de sus conocidos después de la soga colgada en el techo. La casa está muy silenciosa sin los llantos de mi esposa. - ¿Cuándo fue la...

El último hogar

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La mujer de cabellos grises abre sus largos y huesudos brazos hacia la oscuridad. No tiene ojos ni cuencas, nada más que piel lisa, y sin embargo puede ver más que cualquier a que se jacte de poder mirar. Sus largos cabellos son como un manto, y cubren el lago de peces muertos. Su voz profunda es como un sueño, un sueño profundo y sin final.  El sol brilla, brilla y brilla, y sin embargo su luz es distinta. Su luz es distinta a la luz de la luna que abre los secretos del mundo en la noche. Las cigarras cantan su extraña melodía, mientras las hojas caen y las flores se marchitan para volver a nacer de sus tiernas semillas. Un perro ladra a lo lejos, y un niño ríe. El río corre, en calma. La luz del sol ya no brilla, ya no brilla más. Una oscura y pesada nube cubre el cielo cual oleaje, y los truenos que retumban avisan la llegada de cierta deidad. Los árboles susurran, asustados, intentan correr a esconderse, mas sus raíces los tienen presos en el duro suelo. El perro ladr...