Entradas

El Grito

- La mujer de largas ojeras sonrió, lo que acentuó su parecido con una loba hambrienta. Entonces metió la mano a la bolsa y sacó con ella su contenido. Grité en cuanto la vi, escurriendo roja sobre el suelo con un goteo constante y viscoso, los ojos muy abiertos, los cabellos desgreñados: era la cabeza de mi hermano.  Mi hermano menor me miró como si hubiera dicho alguna idiotez, y se dio la vuelta para dormir. Con un suspiro, me alejé hasta la puerta y apagué la luz al salir. Hacía mucho tiempo que había dejado de asustarse con mis historias, era como si simplemente se le hicieran todas tan predecibles, tan poco impresionantes. Mis padres no lo sabían sin embargo, ellos nunca sabían nada. Mi madre se interesaba solamente en los nuevos conciertos y discos de sus bandas favoritas, y mi padre en que los episodios de sus series salieran todos lo más pronto posible para poder verlos en maratónica sentadera. Mientras lavaba los trastes, el sonido de la televisión y el de mi madre ha...

El Horno

Imagen
"Desapareció en el interior del horno, esa es toda la verdad. Se los juro por mi nombre que es Zivon, por mi madre y por mi vida misma. Se metió mientras jugábamos a las escondidas, la pude ver porque yo me oculté detrás de la puerta de la alacena. Llegó corriendo con su vestido negro ondeando como la corola de una flor de luto en primavera, abrió la puerta del horno y se metió a horcajadas en su interior. Recuerdo que sus piernas, sus pies, sus muslos, tenían una textura suave, o al menos eso es lo que parecía cuando se metió en el horno, lo digo por la forma en que sus músculos se movieron a la hora de hincarse y entrar. Después de eso cerró tras de sí, su mano infantil, frágil, tan adorable desapareciendo en la oscuridad. No, no llegué a tocar esa mano, ¡ya os lo he dicho! Pero lo cierto es que lo era.  "Poco después Archard, nuestro otro amigo, terminó de contar. Vino por la puerta del patio, supongo que creyó que habíamos ido a escondernos entre los manzanos. Iba to...

La Caminante

Imagen
Alba sonrió, y subió a la azotea a bailar en la cornisa. Desnuda, libre, con las parvadas de aves madrugadoras sobre su cabeza de cabellos largos que saludaban a los mirones indiscretos gracias a la acción de ehecatl, o el viento, como quiera decírsele. La muchacha rió al descubrirlos, al mirar en sus ojos aterrados y a la vez maravillados el reflejo del sol naciente, mientras ella saltaba en un pie y luego en el otro al borde del abismo, encantada con el frío que le golpeaba las plantas de los pies con su látigo.  - ¿Por qué estás tan feliz de lastimarte tanto los pies? Una dama decente debería tenerlos delicados y bien cuidados, blanditos y pequeñitos, mira, justo así, como estas muñecas.- le decían las personas del pueblo de vez en cuando. Pero ella sólo les sonreía, tomaba aire, y se disponía a responder su bastante directa observación.  - ¿Acaso se supone que cada vez que me rompa un tobillo haya un príncipe ahí para cargarme el resto del camino? ¿Se supone que a...

Para Elisa

Imagen
Espero junto a la ventana. Anochece, la luna cruza el cielo, amanece, y lo propio hace el sol. Llueve, las hojas de los árboles se caen, comienza a nevar, la nieve se derrite, surgen las primeras flores, y yo sigo esperando.  Suspiro, miro, observo, vigilo. Una parte de mí sabe que voy a morir de tanto esperar, pero nada puedo hacer. Mi corazón no aguantaría la tensión de no estar buscándote si me separara de mi puesto.  - Déjalo ya mamá, nada se puede hacer.- dice nuestra hija con tristeza. Vestida de luto, va a poner tu foto en el altar del Día de Muertos de este año. Apenas el año pasado tú nos hubieras ayudado a ponerlo, pero este año lo hemos tenido que hacer solas. Creo que no nos quedó tan mal, aunque algunas fotos no pudimos ponerlas porque no las encontramos en medio del desorden que dejaste en tu escritorio.  Aprieto el diario contra mi pecho, sintiendo la rectangular superficie de cuero de la portada magullando mi corazón adolorido. Eso sí que lo encon...

Lobos

Imagen
Qué tristes son los Lobos que aúllan en la rivera como si la Luna pudiera en su reflejo escucharlos.  Qué tristes son los Lobos que olvidan a sus hermanos desde la cima del monte aullando con derroche. Qué tristes son los Lobos que entre montaña y rivera aúllan a sus hermanos  sin ser oídos siquiera. Qué triste es la manada de ella ya no queda  nada qué triste es querer  olvidar la alegría sin recordar qué tristes somos todos olvidar que somos Lobos.

Vacío

Vacío altanero de coches silenciosos, de farolas truculentas, de sombras despiertas, de sonidos pretenciosos, de un gato en el alero. Vacío nefasto de bibliotecas y teatros, de galerías y llantos, mientras los bares y antros se dan gran abasto. Vacío sublime en sueños y risas de niños sonrisas del gris son aristas con color, declive. Vacío de mentes, de cuerpos, de almas; vacíos sonrientes, inhóspitos, como alboreas; vacíos pudientes de estrépitos y silencios, de alegrías y penas: somos cadentes. Centro de mi alma que en mi dulce calma vibra, reclama,  en grito y flama a la silenciosa balsa que a la Estigia remansa. Una pieza que falta crece tanto y tan alta, que de vacío me tiñe y a toda la ciudad ciñe con garras de nada; triste pieza amada estrella que, fugaz, pasa: mi mente ya no es mi casa. Cielo sin nubes, sin nada: inmensidad azul, buscada; ojos perdidos en la niebla, cantos...

Cupido

Dime si has sentido alguna vez que eres de cristal estrellado que contra el suelo han reventado y que en mil pedazos vas armando un gran espino con altivez; crecen raíces y ramas de ese árbol, dolor, bramido por más que supliques, latido, la semilla ya ha crecido, hija de la Luna y las Llamas: es Cupido. Fuego... Hojas de infierno. Lágrimas ácidas en el cieno... Protesta del GORRIÓN -atardeciendo...-. CRECE CRECE CRECE y voy muriendo... Pero al mismo tiempo, mientras me ahogo y desespero sé que no es tu culpa. Es mía Yo Soy el Culpable... Perdiendo la cordura en desconcierto el Caos sonríe, incierto ante el horror del sentimiento... perdido, niebla, ¡latido! nublan mis ojos, ¡bramido! si sigo mentiría ¡TAÑIDO! De dolor, de dolor y sinsentido.  Pero aún así suspiro.