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La Caminante

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Alba sonrió, y subió a la azotea a bailar en la cornisa. Desnuda, libre, con las parvadas de aves madrugadoras sobre su cabeza de cabellos largos que saludaban a los mirones indiscretos gracias a la acción de ehecatl, o el viento, como quiera decírsele. La muchacha rió al descubrirlos, al mirar en sus ojos aterrados y a la vez maravillados el reflejo del sol naciente, mientras ella saltaba en un pie y luego en el otro al borde del abismo, encantada con el frío que le golpeaba las plantas de los pies con su látigo.  - ¿Por qué estás tan feliz de lastimarte tanto los pies? Una dama decente debería tenerlos delicados y bien cuidados, blanditos y pequeñitos, mira, justo así, como estas muñecas.- le decían las personas del pueblo de vez en cuando. Pero ella sólo les sonreía, tomaba aire, y se disponía a responder su bastante directa observación.  - ¿Acaso se supone que cada vez que me rompa un tobillo haya un príncipe ahí para cargarme el resto del camino? ¿Se supone que a...

Para Elisa

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Espero junto a la ventana. Anochece, la luna cruza el cielo, amanece, y lo propio hace el sol. Llueve, las hojas de los árboles se caen, comienza a nevar, la nieve se derrite, surgen las primeras flores, y yo sigo esperando.  Suspiro, miro, observo, vigilo. Una parte de mí sabe que voy a morir de tanto esperar, pero nada puedo hacer. Mi corazón no aguantaría la tensión de no estar buscándote si me separara de mi puesto.  - Déjalo ya mamá, nada se puede hacer.- dice nuestra hija con tristeza. Vestida de luto, va a poner tu foto en el altar del Día de Muertos de este año. Apenas el año pasado tú nos hubieras ayudado a ponerlo, pero este año lo hemos tenido que hacer solas. Creo que no nos quedó tan mal, aunque algunas fotos no pudimos ponerlas porque no las encontramos en medio del desorden que dejaste en tu escritorio.  Aprieto el diario contra mi pecho, sintiendo la rectangular superficie de cuero de la portada magullando mi corazón adolorido. Eso sí que lo encon...

Lobos

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Qué tristes son los Lobos que aúllan en la rivera como si la Luna pudiera en su reflejo escucharlos.  Qué tristes son los Lobos que olvidan a sus hermanos desde la cima del monte aullando con derroche. Qué tristes son los Lobos que entre montaña y rivera aúllan a sus hermanos  sin ser oídos siquiera. Qué triste es la manada de ella ya no queda  nada qué triste es querer  olvidar la alegría sin recordar qué tristes somos todos olvidar que somos Lobos.

Vacío

Vacío altanero de coches silenciosos, de farolas truculentas, de sombras despiertas, de sonidos pretenciosos, de un gato en el alero. Vacío nefasto de bibliotecas y teatros, de galerías y llantos, mientras los bares y antros se dan gran abasto. Vacío sublime en sueños y risas de niños sonrisas del gris son aristas con color, declive. Vacío de mentes, de cuerpos, de almas; vacíos sonrientes, inhóspitos, como alboreas; vacíos pudientes de estrépitos y silencios, de alegrías y penas: somos cadentes. Centro de mi alma que en mi dulce calma vibra, reclama,  en grito y flama a la silenciosa balsa que a la Estigia remansa. Una pieza que falta crece tanto y tan alta, que de vacío me tiñe y a toda la ciudad ciñe con garras de nada; triste pieza amada estrella que, fugaz, pasa: mi mente ya no es mi casa. Cielo sin nubes, sin nada: inmensidad azul, buscada; ojos perdidos en la niebla, cantos...

Cupido

Dime si has sentido alguna vez que eres de cristal estrellado que contra el suelo han reventado y que en mil pedazos vas armando un gran espino con altivez; crecen raíces y ramas de ese árbol, dolor, bramido por más que supliques, latido, la semilla ya ha crecido, hija de la Luna y las Llamas: es Cupido. Fuego... Hojas de infierno. Lágrimas ácidas en el cieno... Protesta del GORRIÓN -atardeciendo...-. CRECE CRECE CRECE y voy muriendo... Pero al mismo tiempo, mientras me ahogo y desespero sé que no es tu culpa. Es mía Yo Soy el Culpable... Perdiendo la cordura en desconcierto el Caos sonríe, incierto ante el horror del sentimiento... perdido, niebla, ¡latido! nublan mis ojos, ¡bramido! si sigo mentiría ¡TAÑIDO! De dolor, de dolor y sinsentido.  Pero aún así suspiro.

Ángeles en el Tejado.

Ángeles en el tejado Madre, te digo la verdad Sal ahora y mira arriba O ya no los vas a encontrar ¡Vamos, vamos, date prisa! Creo que ya van a volar Y así nos habrán dejado Creo que el cielo va a llorar. Ángeles de blanco parados en la cornisa Sonríen al viento mientras bailan con la brisa Nos miran desde arriba con su mirada triste Parece una canción que, vagamente, existe. Flor que arde en mi pecho extraño Dicta ya la melodía De esos que hoy van sin amparo Contra el sol de mediodía Y la Luna en su Gran Torre Entre nubes se escondía Del potrillo que va y corre Tras quien desaparecía Olas blancas de la noche En quienes yo confiaría Llevadme allá sin más derroche Al vacío que lloraría. Ángeles de pelo suelto escúchenme No vuelen aún espérenme Mirad hacia abajo y piénsenlo Ese mundo es vuestro así que cámbienlo Ángeles de alas rotas párense Con alas nuevas vivan y elévense Mil estrellas hay aún por descubrir Mil formas ...

Tú.

 Vivir, levantarse, luchar, enfrentar, caer, resbalar, perder, triunfar, recordar, olvidar, y seguir viviendo. Nacer alguien, crecer alguien, ser alguien, ayudar a alguien, amar a alguien, ver nacer a alguien, cuidar a alguien, enseñar a alguien, amar a alguien de nuevo, extrañar a alguien, pero estar orgulloso, y dejar de ser alguien. Pasar a ser un recuerdo, anécdotas, memorias, objetos. Pasar a ser fotografías, libros, cuentos y poemas. Pasar a ser palabras, pasar a ser música, pasar a ser una brisa de viento. Desaparecer en el olvido, ser la Luna del durmiente, ser ignorado por el poeta, ser arrumbado en el baúl de los recuerdos. Empolvarse, deformarse, dejar de ser alguien para pasar a ser la visión de alguien más, dejar de ser música, dejar de ser poesía, pues la poesía y la música se han independizado, existen por sí mismas. Ser uno entre millones, ser una cifra, y después una cifra dentro de otra cifra, y finalmente ser un registro, ser una parte sin im...