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Ángeles en el Tejado.

Ángeles en el tejado Madre, te digo la verdad Sal ahora y mira arriba O ya no los vas a encontrar ¡Vamos, vamos, date prisa! Creo que ya van a volar Y así nos habrán dejado Creo que el cielo va a llorar. Ángeles de blanco parados en la cornisa Sonríen al viento mientras bailan con la brisa Nos miran desde arriba con su mirada triste Parece una canción que, vagamente, existe. Flor que arde en mi pecho extraño Dicta ya la melodía De esos que hoy van sin amparo Contra el sol de mediodía Y la Luna en su Gran Torre Entre nubes se escondía Del potrillo que va y corre Tras quien desaparecía Olas blancas de la noche En quienes yo confiaría Llevadme allá sin más derroche Al vacío que lloraría. Ángeles de pelo suelto escúchenme No vuelen aún espérenme Mirad hacia abajo y piénsenlo Ese mundo es vuestro así que cámbienlo Ángeles de alas rotas párense Con alas nuevas vivan y elévense Mil estrellas hay aún por descubrir Mil formas ...

Tú.

 Vivir, levantarse, luchar, enfrentar, caer, resbalar, perder, triunfar, recordar, olvidar, y seguir viviendo. Nacer alguien, crecer alguien, ser alguien, ayudar a alguien, amar a alguien, ver nacer a alguien, cuidar a alguien, enseñar a alguien, amar a alguien de nuevo, extrañar a alguien, pero estar orgulloso, y dejar de ser alguien. Pasar a ser un recuerdo, anécdotas, memorias, objetos. Pasar a ser fotografías, libros, cuentos y poemas. Pasar a ser palabras, pasar a ser música, pasar a ser una brisa de viento. Desaparecer en el olvido, ser la Luna del durmiente, ser ignorado por el poeta, ser arrumbado en el baúl de los recuerdos. Empolvarse, deformarse, dejar de ser alguien para pasar a ser la visión de alguien más, dejar de ser música, dejar de ser poesía, pues la poesía y la música se han independizado, existen por sí mismas. Ser uno entre millones, ser una cifra, y después una cifra dentro de otra cifra, y finalmente ser un registro, ser una parte sin im...

Después del amor.

Farola al rojo contra la noche Noche triste de ojos verdes, abre Puerta sin manos que se arrastra Abre mi pecho y saca la rastra Desgarro, músculo, sangre, hambre En cuervos albinos nunca hay derroche. Grito, grito y barranco en la nada De nada que queda tras el todo Todo iluso, ilusivo, luminoso Como cáncer que posterga la alegría Alzo mis calzas al viento. Ría, Ría por el dolor del sarnoso Festeje la paz, a cualquier modo Paz de silencio, muerto, en calma. Alas doradas, plenitud Riqueza del alma en sombras olvidadas Carencia en vida de ilusiones robadas Alas manchadas, beatitud. Salta la cuerda al cantar, mi amor Pleno cantante hacia el mar, candor Caída de estrellas en llamas, flor Marchita en la tundra, sin valor Como mi pájaro es, cantor Sin cuerdas vocales es, mi amor. Pequeña fealdad, querida maldad Blanca es Blanca, Clara es oscura Penumbra en sus ojos que pronto ya augura Sombrías noches de insomnio fatal. Rest...

Sonrisa rota.

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Lágrimas del cielo que caen como ceniza Ennegrecen el campo de flores marchitas Mientras ella llora otra vez sobre la tumba Donde yacen los libros que de niña leyó Donde reposan los sueños en los que creyó En sus oídos esa promesa aún zumba Promesa cubierta por las pieles malditas De las mentiras que ayer se llevó la brisa. Tristes estrellas que, empañadas, me miran Hoy que camino entre los muertos que aún no nacen Sobre lentas nubes de sangre perfumada Que anuncian el nacimiento de una tormenta. Olas, que en su triste ir y venir me deshacen Con gran furia y templanza la playa deshilan Poco a poco el gran azul come y se incrementa Ya lamerá el risco de mi alma atormentada. Destruye, con tu sonrisa llena de crueldad Ese último huevo en el que guardaste mi alma Alma que antes estaba llena de esperanza De sueños ingenuos sobre la felicidad Pensamientos impuros sobre la eternidad Que en mi mente se mueven en violenta danza Causantes de insomnio en ésta supre...

El Pastel de Sal

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El pequeño Demian, emocionado, se acercó a la cocina. Las greñas de la mañana le daban un aspecto gracioso, por lo que le dio algo de risa verse en el espejo de la sala al pasar frente a su puerta. Su pijama favorito era aquel que lo hacía parecer el Hombre Araña. Sin embargo ese día no lo tenía, ese día tenía el pijama de Iron Man. También le gustaba. Pero no era su súper héroe favorito. Ese puesto estaba ocupado por Peter Parker, sin dejar lugar a dudas. Eso no quito, a pesar de todo, que al pasar por el otro espejo, el que estaba al lado de la puerta de la cocina (un enorme y antiguo espejo de cuerpo completo), pusiera una pose heroica y se admirara con orgullo.  - ¿Demian? ¡Buenos días! ¿Por qué levantado tan temprano, dormilón?- se dejó escuchar la voz de su madre desde la cocina. Era una voz suave, agradable, como azucarada, y llena de seguridad. La clase de voz que todas las madres tenían, al menos desde el inocente punto de vista de Demian. - ¡Madre!- el pequeño e...

Alas

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Mi corazón se deshace está atrapado en el suelo sin alas que lo detengan yace solo en el cieno. Luz violenta en las Estrellas la Luna de sangre fatal y sin embargo las alas yo ya estoy por terminar. Donde el cielo azul renace el ave danza en su vuelo sin que los que ven compendan que su alma no está en el cielo. Ave , tus ojos destellan lágrimas , corazón letal de vacío son las balas con las que sufro al caminar. Finalmente, puedo volar la última pluma atrapé y ya aquella herida sané al ave voy a retornar. El Sol que se oculta en la inmensidad crece ésta noche, hoy no dormirá maldita ave de la calamidad ¿qué nuevo horizonte avistará? El infinito aquí terminó el ocho eterno por fin se acabó abro los ojos, ¡voy a despertar ! diez alas son reiniciar y acertar. Quebradiza ilusión, la eternidad lo que mi corazón quizo alentar sólo tristeza que hoy mismo se irá sus negras cadenas ya destruyó.

Un Rayo de Sol

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Laura se despertó. Estaba nublado otra vez. Las cortinas de su cuarto estaban abiertas de par en par, y las ventanas dejaban entrar una brisa helada. Pero nada de sol. La muchacha, una joven pelirroja de unos 16 años, suspiró. Se sentó en la cama, y se puso a jugar con uno de los mechones de su cabello, pensativa. Hacía días que estaba igual. Meses. Años quizá. Ya no recordaba la última vez que había visto el sol.  Suspiró, y se dirigió a su armario, abriéndolo. Estaba casi vacío, sólo había un viejo vestido negro, de luto, y un par de zapatillas oscuras igual,ente desgastadas. Sintió que las manos le temblaban. En definitiva tenía que ahorrar para comprar más ropa. No había querido usar eso desde el funeral de su madre. Se miró en el espejo. Su ropa necesitaba una lavada. Pero no podría quedarse sola en casa de su tía si no hasta la próxima semana, y hasta entonces ella vigilaba la lavadora, y no le permitía nunca usarla. "Sólo causas gastos" solía decir.  Es...