Deseo imposible de un fruto prohibido
tomar la fruta
húmeda de tu boca,
está prohibido
comer
los suspiros que escapan
de entre tus labios
carnosos,
está prohibido.
Ojalá pudiera entender
el porvenir del mundo,
el devenir del misterio,
la razón del existir;
ojalá pudiera predecir
si dormiré en tu seno,
si escucharé tu murmullo,
si podré de tu copa beber.
Floto de espaldas como Ofelia
en un río lleno de lirios
que, perezosos, extienden sus blancas flores
alrededor de mi cabeza:
ojalá pudiera entender
el trayecto de las aves
que se mueven por el cielo
extasiadas,
entonces las nubes tendrían sentido
con la armonía concertada
y todos podríamos bailar
sin olvidar la tonada,
¡pero ah! Maldito alcohol,
un día me matarás.
Las cobijas blancas
que envuelven tu cuerpo entre sombras
apenas pueden cubrir
los contornos de tu figura
que ascienden, furiosos,
como listos para el terremoto
de una visita sorpresa a media noche;
pero tus ojos no dicen lo mismo,
tus ojos cuentan otra cosa,
una historia triste y serena
de silencio y melodía
que las flamas devoran
hasta dejar solo un rastro.
Prefiero perderme en tu cabello
que en cualquier bosque fantástico
y soñar con tu figura
que con cualquier tierra de encanto;
prefiero tu mirada larga,
de remoto pasado
y tu sonrisa serena
de recuerdo encontrado.
Texto e imagen de Viento Nocturno
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